AMNESTY INTERNATIONAL PRESS RELEASE

Al pié en castellano: 

Colombia: El histórico acuerdo de paz debe garantizar la justicia y el fin de los abusos contra los derechos humanos

 

Colombia: Historic peace deal must ensure justice and an end to human rights abuses

The success of an historic peace deal between the Colombian government and the country’s largest guerilla group, which was officially signed today in Cartagena, rests on the Colombian authorities’ ability to ensure truth, justice and reparation for the millions of victims of the more than 50 year-long conflict, said Amnesty International.

The peace agreement will still need to be ratified via a plebiscite, to be held on 2 October.

“Today will rightly be a day of celebration in Colombia. The authorities must now guarantee this historic achievement is not undermined by ensuring that all those responsible for the despicable crimes under international law inflicted on millions of people over half a century face justice,” said Erika Guevara-Rosas, Americas Director at Amnesty International.

“The crimes of those who carried out, ordered or benefited from these abuses, including those in business and politics, cannot and must not be brushed off with the stroke of a pen.”

The transitional justice model agreed last year by the Colombian government and the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) will go some way to ensure a degree of truth, justice and reparation for some of the victims of the conflict.

However, many of its provisions appear to fall short of international law and standards on victims’ rights. For example, the punishments for those who admit responsibility for war crimes and crimes against humanity do not reflect the gravity of such crimes. Likewise, the definition of command responsibility could allow many guerrilla and security force commanders to evade justice for human rights abuses and violations committed by their subordinates.

Colombia has come a long way since its most violent years. However, human rights abuses and violations against marginalized communities, particularly Indigenous, Afro-descendant and peasant farmer communities, as well as against human rights defenders, including community leaders, trade unionists and land rights activists, continue unabated.

“Most of these attacks –many of which are attributed to paramilitary groups that continue to operate despite their supposed demobilization a decade ago –are not occurring in the context of combat and are often motivated by economic interests. Many of those communities at risk of attack are precisely those campaigning against the exploitation of their lands and territories by mining, infrastructure, industrial and agro-industrial concerns,” said Erika Guevara-Rosas.

Ending hostilities between government forces and the FARC may do little to halt such attacks unless the authorities take effective action to combat those armed groups targeting civilians, and bring to justice those in the state, in politics and in business who support them,

“For any peace agreement to be effective and long lasting, it must also be implemented in very close consultation with the individuals, groups and communities who have been affected by this bloody conflict for decades. Anything less will be little more than words on paper,” said Erika Guevara-Rosas.

 


Human rights in Colombia in 10 numbers

7.9 million – victims of the armed conflict, almost half of them are women. (Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, UARIV, September 2016)

6.9 million – victims of forced displacement. (UARIV)

267,000 – conflict-related killings, mostly of civilians. (UARIV)

4,392 – victims of possible extrajudicial executions recorded by the Office of the Attorney General (Office in Colombia of the UN High Commissioner for Human Rights, March 2016).

46,386 - victims of enforced disappearance (UARIV).

29,622 - kidnappings (UARIV).

11,062 - victims of anti-personnel mines and unexploded ordnance (UARIV)

8,022 – child soldiers used by paramilitaries and guerrilla groups. (UARIV)

63 - human rights defenders, including Indigenous, Afro-descendant and peasant farmer leaders, killed in 2015. Fifty-two in the first nine months of 2016. (We Are Defenders Programme).

20 – trade union members killed in 2015 (The National Trade Union School (Escuela Nacional Sindical)

Read more:
The human rights situation in Colombia (Briefing, 9 February 2016)
https://www.amnesty.org/en/documents/amr23/3341/2016/en/

For more information or to arrange an interview, please contact: Josefina Salomón, josefina.salomon@amnesty.org, +52 1 55 48 48 82 66, @josefinasalomon

 

AMNISTÍA INTERNACIONAL
COMUNICADO DE PRENSA

 

26 de septiembre de 2016

 

Colombia: El histórico acuerdo de paz debe garantizar la justicia y el fin de los abusos contra los derechos humanos

 

El éxito del histórico acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y el mayor grupo guerrillero del país, firmado oficialmente en Cartagena hoy, depende de la capacidad de las autoridades colombianas para garantizar verdad, justicia y reparación a los millones de víctimas que se ha cobrado el conflicto en sus más de 50 años de duración, ha manifestado Amnistía Internacional.

 

El acuerdo tendrá aún que ser ratificado por medio de un plebiscito, que se celebrará el 2 de octubre.

 

“Hoy va a ser, con razón, un día de celebración en Colombia. Las autoridades deben ahora garantizar que este logro histórico no sufre ningún menoscabo, asegurándose para ello de que todos los responsables de los horrendos delitos de derecho internacional cometidos contra millones de personas a lo largo de más de medio siglo comparecen ante la justicia”, ha señalado Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas.

 

“Los delitos de quienes llevaron a cabo estos abusos, los ordenaron o se beneficiaron de ellos, aun cuando se trate de personas dedicadas al mundo de los negocios o a la política, no pueden ni deben descartarse de un plumazo.”

 

El modelo de justicia transicional que el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acordaron el año pasado contribuirá a garantizar en cierta medida verdad, justicia y reparación a algunas de las víctimas del conflicto.

 

Sin embargo, muchas de sus disposiciones parecen incumplir el derecho y las normas internacionales relativos a los derechos de las víctimas. Por ejemplo, las penas previstas para quienes admitan responsabilidad en crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad no reflejan la gravedad de tales delitos. Asimismo, la definición de la responsabilidad de mando podría permitir a muchos jefes de la guerrilla y de las fuerzas de seguridad eludir la acción de la justicia en casos de abusos y violaciones de derechos humanos cometidos por sus subordinados.

 

Colombia ha avanzado mucho desde sus años más violentos. Sin embargo, continúan cometiéndose abusos y violaciones de derechos humanos contra comunidades marginadas, en particular contra las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, así como contra defensores y defensoras de los derechos humanos, como líderes comunitarios, sindicalistas y activistas del derecho a la tierra.

 

“La mayoría de estos ataques, muchos de ellos atribuidos a grupos paramilitares que continúan activos pese a su supuesta desmovilización hace un decenio, no se producen en el contexto de combates y a menudo son consecuencia de intereses económicos. Muchas de esas comunidades expuestas a sufrir ataques son precisamente las que luchan contra la explotación de sus tierras y territorios por negocios mineros, de infraestructura, industriales y agroindustriales”, ha explicado Erika Guevara-Rosas.

 

Poner fin a las hostilidades entre las fuerzas de seguridad estatales y las FARC podría no contribuir mucho a acabar con tales ataques si las autoridades no toman medidas efectivas para combatir a los grupos armados que atacan a civiles y llevar ante la justicia a quienes les prestan apoyo desde la administración del Estado, la política y el mundo empresarial.

 

“Para que un acuerdo de paz sea efectivo y duradero debe también aplicarse en estrecha consulta con las personas, grupos y comunidades que se han visto afectadas por este conflicto sangriento durante decenios. De lo contrario, será poco más que meras palabras sobre el papel”, ha añadido Erika Guevara-Rosas.

 

 

 


Los derechos humanos en Colombia en 10 cifras

 

7,9 millones: víctimas del conflicto armado, casi la mitad de ellas mujeres. (Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, UARIV, septiembre de 2016)

 

6,9 millones: víctimas de desplazamiento forzado. (UARIV)

 

267.000: homicidios relacionados con el conflicto, en su mayoría de civiles. (UARIV)

 

4.392: víctimas de posibles ejecuciones extrajudiciales registradas por la Fiscalía General de la Nación (Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, marzo de 2016).

 

46.386: víctimas de desaparición forzada (UARIV).

 

29.622: secuestros (UARIV).

 

11.062: víctimas de minas terrestres antipersonal y artefactos explosivos no detonados (UARIV)

 

8.022: niños y niñas soldados utilizados por los paramilitares y la guerrilla. (UARIV)

 

63: defensores y defensoras de los derechos humanos víctimas de homicidio en 2015, entre ellos líderes indígenas, afrodescendientes y campesinos. Cincuenta y dos en los nueve primeros meses de 2016. (Programa Somos Defensores).

 

20: miembros de sindicatos víctimas de homicidio en 2015 (Escuela Nacional Sindical).

 

Más información:
La situación de los derechos humanos en Colombia (documento, 9 de febrero de 2016)
https://www.amnesty.org/es/documents/amr23/3341/2016/es/

 

Si desean más información o concertar una entrevista, pónganse en contacto con: Josefina Salomón, josefina.salomon@amnesty.org, +52 1 55 48 48 82 66, @josefinasalomon